2024
Para toda ocasión
Cosa Rapozo
Habrá globos, ¡no faltes!

Ésta es una atenta invitación a activar el recuerdo a través de formas y figuras. Las figuras que retomo gozan de un carácter genérico, encuentran sustento en ciertas narrativas de un imaginario colectivo y, al hacerlas convivir en este lugar, emanan una carga importante de psicoafectividad.
Esta invitación también es una incitación a cuestionar el grado de pertenencia e implicación que asumimos al adoptar estas figuras como parte de nuestros propios mensajes. De este modo, se ponen en duda los distintos niveles de representación que éstas adquieren al permitirles ocupar nuestros espacios.
En el contexto cotidiano mexicano, el unicel recortado ha jugado un papel funcional dentro de lo que considero como arquitectura efímera. Esta arquitectura efímera, con una temática presente en ciertas figuras, se vuelve protagonista ante una sociedad que celebra; delimita escaparates sociales para fábulas y rituales arquetípicos que de manera residual insisten en permanecer por medio de la copia, el papel picado, el centro de mesa, el destello metálico.
Para toda ocasión es un cuerpo de obra que se enfoca en reproducir la apariencia del unicel a través de vaciados en yeso. Es mi deseo preservar figuras que originalmente existían en el universo de la decoración para fiestas y que ahora forman parte de un homenaje estatuario alrededor de la narrativa de la celebración.
Nuestra cita es del 3 de octubre del presente al 17 de enero de 2025, en la sala con chimenea de Ache Galería.
Cosa Rapozo
Selma Guisande, curaduría
FANTASÍAS PARA
INSURGENCIAS POSIBLES
Areli Escobedo “Kun” / Ivette Gasca / Yoliztlli Sánchez

Hay muchas maneras de incendiar la casa y poner a temblar al patriarcado, las micro-poéticas que surgen de los distintos posicionamientos de las tres artistas que conforman la muestra invitan a revisar el mundo “fantástico” de la infancia rodeado de color, pero también de fantasmas; percibir la luz y la oscuridad de seres mitológicos, así como la memoria del tacto y, desde el bordado, replantear los constructos de lo masculino. Mundos paralelos que se entretejen a manera de caleidoscopio del inconsciente y la memoria colectiva.
La obra que presenta Yoliztlli Sánchez despliega una serie de elementos que se repiten constantemente dentro de su obra, pero en diferentes contextos como el gato- animal, la casa, autorretratos de la infancia, objetos banales o lo paranormal; formas de repensar su personalidad y cómo se observa a sí misma. Su presente y su pasado. Estudios para comprender desde el uso del color, el confeti o las pegatinas por qué ella es como es.
La selección de esculturas de Ivette Gasca, se confecciona a partir de mitologías propias y arquetípicas, así como de referencias oníricas; en ellas, flores, animales, la figura femenina, la dualidad entre la vida y la muerte y lo que nace y resurge, se entrelazan para esbozar correspondencias con su experiencia de vida, con las dificultades y luchas que ha sorteado.
Para Areli Escobedo “Kun”, la masculinidad hegemónica surge a partir de una serie de acondicionamientos determinados por una estructura estrecha o limitada para el género masculino; su serie, “Bordando restricciones”, muestra distintos testimonios que dan cuenta de dicha educación machista transmitida por situaciones o usos del lenguaje, haciendo notorio como los hombres han decidido no participar en ciertas actividades por temor a la crítica externa.
A partir de distintos ritmos, formas e imaginarios, las obras de las artistas se organizan aquí en un diálogo que nos vuelve a recordar que, para resarcir el tejido social y las urgencias colectivas, también son necesarios el juego, las palabras, el color, las metáforas y la intuición.
COLOCAO
Adriana Palafox "Anaryyyy" Daniel Morales "Sadorko" Elías Leura "El trovador" Francisco Gallardo "Frank" Madeleine Betancourt “sam,” Yolanda Arvizu

COLOCAO es una palabra surgida de la calle que describe un momento de éxtasis y la acción de colocar algo o a alguien, reinterpretada por Casa Canera, significa dilerear” la adicción de crear arte. La muestra es el resultado del proyecto pedagógico del mismo nombre que busca crear procesos de formación artística desde lo independiente demostrando que los espacios de esta índole pueden estar a la par de las instituciones. Por medio de convocatoria abierta, se seleccionaron a ocho artistas emergentes de zonas preferentemente periféricas, con la finalidad de profundizar en el campo de las artes visuales, así como acercarlos a propuestas contemporáneas por medio de talleres, charlas y laboratorios apoyados por quince artistas/docentes y gestores culturales. COLOCAO fue financiado por el Patronato de Arte Contemporáneo (PAC) y tuvo una duración de 10 meses en los que se fomentó el trueque de conocimientos y se creó una comunidad de artistas que a su vez ha dado lugar a la formación de nuevos colectivos.
Por otro lado, dentro de la propuesta curatorial, se propone una exposición paralela que comparte el trabajo de los cinco artistas que acompañaron el proceso creativo de los becarios. PONER LA CASA plantea un diálogo horizontal y transgeneracional con “lxs colocao” y visibiliza el acuerpamiento de “lxs canera” de poner su espacio, su capacidad de gestión y conocimientos para detonar imaginarios, provocar procesos y acompañar a las nuevas generaciones. Este proceso no hubiera sido posible sin el cotorreo colaborativo que se generó gracias al apoyo de Melisa Salazar Carrión, Monserrat Escudero, Eduardo Castillo, Gema López, Alex Pérez, Lucila Zavala Tinajero, Yoliz Yorke, Van Galle, Rodrigo Meneses, Mariana Haro Goñi, Areli Becerril Escobedo, Ivette Gasca y Rafa Delik Padilla quienes se rifaron con las tutorías, talleres, charlas y el proceso de producción.
Texto elaborado al alimón por Josué Martínez “Homie” y Alan Castro, Casa Canera, así como Selma Guisande, curaduría.
PONER LA CASA
Alan Castro Eduardo Castillo Josué "Homie" Mtz
Melissa Salazar Monse "Momo" Escudero

La palabra COLOCAO es una palabra surgida de la calle que describe un momento de éxtasis y la acción de colocar algo o a alguien, reinterpretada por Casa Canera, significa dilerear” la adicción de crear arte. La muestra es el resultado del proyecto pedagógico del mismo nombre que busca crear procesos de formación artística desde lo independiente demostrando que los espacios de esta índole pueden estar a la par de las instituciones. Por medio de convocatoria abierta, se seleccionaron a ocho artistas emergentes de zonas preferentemente periféricas, con la finalidad de profundizar en el campo de las artes visuales, así como acercarlos a propuestas contemporáneas por medio de talleres, charlas y laboratorios apoyados por quince artistas/docentes y gestores culturales. COLOCAO fue financiado por el Patronato de Arte Contemporáneo (PAC) y tuvo una duración de 10 meses en los que se fomentó el trueque de conocimientos y se creó una comunidad de artistas que a su vez ha dado lugar a la formación de nuevos colectivos.
Por otro lado, dentro de la propuesta curatorial, se propone una exposición paralela que comparte el trabajo de los cinco artistas que acompañaron el proceso creativo de los becarios. PONER LA CASA plantea un diálogo horizontal y transgeneracional con “lxs colocao” y visibiliza el acuerpamiento de “lxs canera” de poner su espacio, su capacidad de gestión y conocimientos para detonar imaginarios, provocar procesos y acompañar a las nuevas generaciones. Este proceso no hubiera sido posible sin el cotorreo colaborativo que se generó gracias al apoyo de Melisa Salazar Carrión, Monserrat Escudero, Eduardo Castillo, Gema López, Alex Pérez, Lucila Zavala Tinajero, Yoliz Yorke, Van Galle, Rodrigo Meneses, Mariana Haro Goñi, Areli Becerril Escobedo, Ivette Gasca y Rafa Delik Padilla quienes se rifaron con las tutorías, talleres, charlas y el proceso de producción.
Texto elaborado al alimón por Josué Martínez “Homie” y Alan Castro, Casa Canera, así como Selma Guisande, curaduría.

Confabular cotidianos
Vanessa Freitag
Confabular Cotidianos nos plantea paisajes domésticos para pensar de manera lúdica e intuitiva el ejercicio de lo cotidiano; al concebir la exposición pensábamos en el recorrido dentro de un hogar, es así que la muestra se presenta a través de tres núcleos: el jardín, el espacio de lo corporal y lo onírico.
Concebido como un lugar heterotópico, en el “jardín” se yuxtaponen esculturas que dialogan desde el terreno de los materiales y sus posibles historias contenidas. A manera de cosecha, la ropa, los hilos, telas, artesanías y recuerditos, son cuidadosamente elegidos y recolectados por la artista en bazares, tianguis o ventas de garaje para después entrelazarlos en “exóticas plantas” relacionales que también pudieran evocar pequeños nidos.
Por otro lado, los “vacuolos” son formas construidas de tal manera que aluden a células, esculturas que se estiran y se aplanan condensando en su interior formas tejidas o encontradas, así como pequeños objetos que refieren a los cuidados, el alimento, el calor y el espacio de lo íntimo y lo privado; algunas de estas piezas parecieran tener un carácter sutil, sin embargo, también cuestionan los roles de género y con pulso contenido, nos sitúan en el terreno del voyerismo, ¿de cuántas formas transitamos lo corporal?
Como si se tratara de un sueño, las esculturas “oníricas” se forman a partir del cúmulo y desplazamiento de objetos, que, por su escala o posición dentro de la obra, intencionan la conexión con el imaginario. Aquí, vasijas, teteras, artesanías, tejidos y demás objetos de uso doméstico y corporal que pertenecieron a otras personas, se convierten en guardianes de historias y memorias, detonantes de fábulas.
La muestra nace del interés por traducir estas temporalidades e historias en arreglos escultóricos: el proceso de tejer, agrupar, anidar, entrelazar y sostener con el tejido, contribuye a dar forma a narrativas inventadas, sin un preámbulo específico.
Vanessa Freitag
Selma Guisande, curaduría

DE SOL A SOL
Ana Gómez, Ana Quiroz, Dolores Hidalgo, Elisa Urías, Federico Jordán,Juan Pablo Meneses,
marco lópez valenzuela, Mauricio Palos, Rebecca Uliczka,Rodrigo Meneses, Selma Guisande y Taller 30
Es una exposición colectiva que reúne la obra de los artistas que hasta la fecha han colaborado con la galería, es nuestra forma de festejar tres años de fundación y, de manera gozosa, nos permite dar una mirada a la trayectoria que colaborativamente hemos ido construyendo con artistas, coleccionistas, colaboradores y públicos diversos.
Dentro del marco curatorial eje de la galería, en la muestra podemos encontrar artistas que habitan y se enuncian desde el Bajío, ya sea pensando sus paisajes, el territorio, el cuerpo o distintas narrativas que, en ocasiones, también nos cuestionan sobre las problemáticas que aquejan nuestro entorno.
De sol a sol, permite apreciar tanto propuestas individuales como iniciativas de colectivos, estableciendo conexiones y diálogos dentro del arte contemporáneo de la región; obras que tienen la impronta de cada autor pero que también reflejan las influencias compartidas y los temas recurrentes que han marcado el desarrollo curatorial de la galería.
Mariana Haro, Dirección Ache
Selma Guisande, Curaduría
Karla Flores, Gestión y diseño

BAJO ESTE SOL TERRIBLE
marco lópez valenzuela
Morelia 1994
Bajo este sol terrible
La tierra arde...
Esta exposición es una reflexión poética sobre la transformación del paisaje. En primer término, gira en torno a cómo la violencia provocada por el crimen organizado ha tenido un impacto profundo en prácticamente todas las áreas de la vida cotidiana, desde el comercio hasta la agricultura.
Por otro lado, la obra permite abordar temas de interés común partiendo del cultivo desmedido de aguacate y la implementación de sistemas de agricultura industrial y extensiva que han ocasionado una crisis climática en Michoacán. Si antes llovía buena parte del año y las temperaturas eran más bien frías, ahora el paisaje que rodea la ciudad de Morelia es casi semidesértico. Poco a poco, las cactáceas y las yucas ganan terreno, y los bosques de pino y encino cada vez se vuelven más escasos. De manera calculada y articulada por Estados Unidos y las políticas económicas neoliberales, el fenómeno del aguacate se ha convertido en una especie de neocolonialismo en donde es evidente la influencia que ha tenido en México y en América Latina, un intervencionismo que altera el paisaje y el tejido social de los países cuyos recursos desea.
Es por eso que algunas obras están elaboradas con remanentes de materiales orgánicos extraídos de los lugares en conflicto, mantas teñidas con el hueso de aguacate, dibujos hechos con lodo o con la pulpa o el carbón de madera de aguacate, en busca de explorar las posibilidades que el fruto ofrece.
Así, este cuerpo de obra es una exploración del paisaje como género y se pregunta por lo que es merecedor de ser pintado. Casi todo son estudios, intentos por comprender el mundo que habitamos, voltear la mirada hacia la violencia provocada por el crimen organizado y la guerra contra el narco, mostrar narcomantas, bosques incendiándose y melancólicos parajes desérticos. Un acercamiento naif, lleno de color y con un cierto sentido del humor para tratar temas tan espinosos. Todo esto reafirma la potencia política de pintar paisajes.
marco lópez valenzuela
Selma Guisande, curaduría


Mis Once Anillos Semipreciosos
Ana Quiroz
México 1966
Mis once anillos semipreciosos
“En tiempos de extinción”, en los territorios sometidos por una sociedad humana explotadora de la naturaleza, afanada en consumir y controlar, lo natural es sustituido por lo artificial.
El título de la exposición es una frase del poema “La oscuridad recoge nuestros envases vacíos” de Ben Lerner y no podía describir de mejor manera la serie de esculturas expuestas en Mis once anillos semipreciosos. La curaduría abarca dos cuerpos de trabajo: un recuento de obras producidas desde 2005, cuyo nudo conceptual se concentra en las paradojas y oscuras complejidades de la especie humana, y la producción más reciente, “Paisajes amueblados”, donde objetos utilitarios se reconstruyen para inferir sarcásticamente sobre los territorios sometidos de la naturaleza abusada y controlada por una sociedad insaciable. Una condición que ha transformado drásticamente los campos de San Miguel de Allende y otras riquezas naturales alrededor del mundo. Los implacables intereses de inversión sobre la tierra dan como resultado cientos de “bienes sin raíces”, un medio ambiente transformado en favor de territorios de plástico y concreto.
Con un proceso de reconstrucción y recuperación de elementos aparentemente inútiles como pedazos de vidrio y espinas se conforman objetos intocables, de manufactura obsesiva, cercanos a la bisutería, entes semipreciosos. La transparencia, los brillos y los reflejos, las formas que combinan fragmentos de plantas naturales en resina transparente y formas orgánicas generan “entre-mundos” que atraen, pero al mismo tiempo esconden lugares más siniestros.
Lo viejo se incluye con objetos familiares de abuelos, aquello que tiene huellas del pasado, los “testigos mudos” que en este caso resignifican los deseos de una sociedad compleja.
Estas diatribas infieren desde la materialidad como una antesala estética, pero también lo hacen desde lo ecológico, lo ético, lo político y lo social, para articular un posible acto de transformación y resistencia.
Ana Quiroz
Selma Guisande, Curaduría






































































